Son las 2:42 AM y yo estoy escribiéndote ¿por qué? no lo se, tengo muchas razones pero la más importante entre ellas es que sepas que te extraño; te extraño más que a cualquiera y tengo una muy peculiar forma de demostrarlo.
Te escribo en la madrugada porque es el único momento en el que me permito admitirme sin rodeos que vivo extrañándote; que respiro y te extraño, que camino y te extraño, que vivo y te extraño.
Te escribo en la madrugada porque es el único momento en el que mis sentimientos fluyen más sinceros y soy capaz de admitir mis verdades. Una única verdad; te extraño.
Déjame decirte todas esas cosas que extraño, déjame resumirlas.
Vivo en una constante miseria maquillada desde el día que decidiste irte de mi.
Pretendí el vivir decentemente, sin dolor, sin preocupación, fingiendo, pero, tu ausencia, tu maldita ausencia me recuerda cada noche desde que ya no estas, eso, que aunque me duela el alma ya no estas.
El lado derecho de la cama en el cual amabas dormir me viene a recordar eso, como si no fuera suficiente con que la cocina, el comedor, la sala y cada rincón de la casa te extrañe y me griten constantemente lo mucho que lo hacen. Sus voces son jodidamente molestas, murmullan cosas sin sentido que vienen a decir una sola cosa; "le extrañas" pero es más jodidamente molesto el saber que tienen razón, te extraño.
2:57 AM.
Ya es tarde.
Porque aunque te extrañe tanto no tiene sentido y resulta estúpido que te lo diga, no lo leerás, no me escucharas. Porque aunque este dispuesta a buscarte hasta en el ultimo rincón de este planeta, no te encontrare porque te fuiste justamente a un lugar al que no puedo entrar yo, no aún.
Porque aunque ahora me lamente y te extrañe tanto, ya es tarde.
No puedo ir y decirle todo esto a una lapida con tu nombre en ella; no me escuchara, no lo harás.
Te extraño tanto pero eso realmente ya no importa.
Ahogare este sentimiento y esta necesidad absurda y tal vez algún día -espero-
no muy lejano este desborde de locura, necesidad y sentimientos ya no exista más y pueda sonreír nuevamente al recordarte en lugar de extrañarte con locura.
Cuando las mentiras se acaban
jueves, 5 de julio de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Cuando baja la marea y suben las verdades.
Todo ese sentimiento era raro.
No se si estaba soñando o si era real. Mire el reloj, pasaban de las dos de la mañana, no tenía sentido, ¿porque me sentía así? no se si era nerviosa, triste o nostálgica o las tres.
Me seque el sudor de la frente con la manga de la camisa holgada que llevaba en ese momento, ¿que hacía sudando? era pleno invierno y hacía demasiado frió ¿que carajos me estaba pasando?
Una ráfaga de viento cruzo la habitación y me hizo estremecer, sin sentir frío en el cuerpo, lo sentí en el alma.
La ventana estaba abierta de par en par, me levanté, puse mis pies descalzos en el piso, estaba tan helado como la noche o más; cerré la ventana y me quede observando el exterior. La luna estaba hermosa, una luna menguante. Gire sobre mis pasos y vi la cama, una cama hecha para dos personas, una cama en la cual solo dormía una dejando así un espacio vació.
Un año. un jodido año había pasado ya desde que en esa cama dormia solo una persona.
Hoy se cumplía un maldito año desde que se había ido.
Suspire lento y pausado; volví a la cama, era patética, pero no pude evitar que una lagrima escapara de mis ojos, hice una expresión de reproche y la seque rápidamente, no me gustaba llorar, pero, salio otra lagrima y tenia que aceptarlo, no iba a parar el llanto.
Lentamente me acosté en la cama, agarre mis rodillas y las puse en mi pecho, enterré mi cabeza en ellas y llore, me permití llorar como una niña de cinco años que se ha caído, aunque odiara llorar, me permití hacerlo por hoy.
Mi respiración se fue tranquilizando, el llanto se fue convirtiendo en pequeños sollozos y mi cuerpo se fue relajando, poco a poco me fui quedando dormida con un unico pensamiento en la mente.
«Me haces demasiado falta»
Y me dijo "Bienvenida"
No se con exactitud, ni creo recordarlo con precisión pero se que ocurrió.
- Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza.
Ocurrió porque aunque no lo recuerde con mi mente, la sensación de desesperación en mi pecho me dice que si ocurrió pues ningún sentimiento tan desgarrador puede ser inventado.
Ocurrió porque al verme en tus ojos ya no logró ver ese brillo de esperanza que solía ver antes.
Ocurrió porque mi subconsciente me lo recuerda de vez en cuando en sueños.
Yo lo sé, inconscientemente lo sé. Se que ocurrió y se cuando, se como y porque. Pero soy demasiado cobarde como para aceptarlo, y es una gracia, no necesito aceptar que se eso, aunque ahora lo este haciendo.
Yo recuerdo aunque diga que no.
Yo lloró aunque diga que ya supere.
Yo gritó de dolor aunque me carcajee de alegría.
Yo aún sufro aunque pretenda vivir sin dolor.
Yo no soy feliz aunque quiera serlo.
Yo te sumergí en este infierno y aún así no pretendo sacarte.
Yo no siento remordimiento.
Aún recuerdo el momento en el que mis errores me pasaron factura y mi pequeño infierno se volvió la hoguera más grande de todas; la cual nos consumió lentamente.
"Bienvenida" Me dijo.
- Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza.
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